Receta Tarta Castella

El pastel Castella (カステラ), también conocido como Kasutera, es un pastel japonés de inspiración portuguesa introducido en Japón en el siglo XVI. Su textura ligera y esponjosa lo convierte en un pastel muy apreciado, que suele disfrutarse con té verde. A diferencia de los pasteles tradicionales, no contiene grasas añadidas como la mantequilla: se trata de que los huevos suban y la cocción sea suave. Perfecto como postre refinado o tentempié gourmet, el Castella seduce por su sencillez y su sabor delicadamente dulce.

Tiempo de preparación
20 minutos
Tiempo de cocción
35 minutos
Raciones
4

Ingredientes

  • 4 huevos
  • 120 g de azúcar
  • 100 g de harina de trigo tamizada
  • 3 cucharadas de miel
  • 30 ml de leche
  • 2 cucharadas de agua caliente
  • Opcional: 1 cucharadita de extracto de vainilla para darle más sabor

Cómo llegar

  1. Precalentar el horno a 160°C (calor estático). Untar un molde con mantequilla y forrarlo con papel de horno. Lo ideal es utilizar un molde rectangular con lados altos, que es el típico para la tarta castella. El papel de horno debe sobresalir del molde para facilitar su manipulación una vez horneada la tarta.
  2. En un bol grande, batir los huevos con el azúcar al baño maría hasta que la mezcla alcance unos 40°C y se vuelva espumosa.
  3. Sacar la mezcla del baño maría y seguir batiendo (idealmente con batidora eléctrica) hasta obtener una textura ligera, espesa y pálida (como un bizcocho).
  4. Mezclar la miel con el agua y la leche tibia para licuarla y añadirla suavemente a la masa.
  5. Tamizar y añadir la harina en dos o tres veces, mezclando suavemente con una espátula para que la masa quede ligera y no se formen grumos.
  6. Verter en el molde y golpear ligeramente para eliminar las burbujas de aire.
  7. El pastel de Castella se cuece tradicionalmente al baño maría en el horno. De este modo, el bizcocho se cuece suave y uniformemente, evitando que se forme una corteza demasiado oscura en la parte superior. Para ello, coloque el molde en una fuente más grande y vierta sobre él agua caliente hasta una altura de unos 2 cm antes de introducirlo en el horno.
  8. Hornear de 35 a 40 minutos, hasta que la parte superior esté dorada y el pastel salga seco a la punta del cuchillo.
  9. Desmoldar, envolver en film transparente y dejar reposar unas horas (o incluso toda la noche) para que la textura sea aún más suave.