Receta Mantequilla de miso casera
Esta receta le guía paso a paso en la elaboración de la mantequilla, lavándola en agua helada y sazonándola con miso blanco o rojo, según la intensidad deseada. Perfecta para acompañar pan caliente, verduras o pescado a la plancha, esta mantequilla combina los productos lácteos tradicionales con la profundidad de los sabores japoneses.
- Tiempo de preparación
- 2 horas
- Raciones
- 200 g de mantequilla
Ingredientes
- 500 ml de nata entera sin grasa (mínimo 35% de grasa)
- 1 ó 2 cucharadas de miso blanco o rojo (según el gusto)
- 1 pizca de sal (opcional)
- Agua helada (para aclarar la mantequilla)
Cómo llegar
- Mete la nata líquida entera en la nevera varias horas antes de empezar. Debe estar muy fría para que monte bien.
- Vierte la nata en el bol de la batidora o en un bol grande. Empieza a batir a velocidad media y ve aumentando poco a poco hasta llegar a velocidad rápida.
- En primer lugar, la nata se convierte en nata montada (espumosa y espesa). Sigue batiendo sin parar; acabará granulándose y, a continuación, se separará en dos fases: una masa amarilla sólida (la mantequilla) y un líquido blanco (el suero de leche).
- Una vez que la mantequilla esté bien separada: Vierta el contenido del bol en un colador fino (o en un paño de cocina limpio).
- Exprimir suavemente la mantequilla para eliminar todo el líquido posible.
- Recupere el suero de leche si desea utilizarlo (para tortitas, adobos, etc.).
- Colocar la mantequilla en un cuenco y cubrirla con agua helada. Con las manos limpias o una espátula, amasa suavemente la mantequilla en el agua.
- Deseche el agua turbia, añada agua limpia y repita la operación 2 ó 3 veces hasta que el agua quede clara.
- Escurre bien la mantequilla y ponla en un bol limpio. Añade de 1 a 2 cucharadas de miso, según tu gusto (el miso blanco es más suave y dulce, mientras que el rojo es más salado e intenso).
- Mezclar con una espátula o a mano hasta que quede suave.
- Forme un pequeño cilindro con la mantequilla de miso en film transparente o colóquelo en un tarro hermético. Guárdela en el frigorífico durante 1 semana o en el congelador hasta 1 mes.






























































